Medicamentos: la alta tecnología española
Abril de 2026
¿Por qué los medicamentos son considerados bienes de alta tecnología?
Los medicamentos son productos complejos cuya elaboración requiere de tiempo, recursos materiales y capital humano. De hecho, diversos estudios apuntan a que el coste medio de lanzar un nuevo fármaco al mercado supera los 3.000 millones de dólares, con un tiempo aproximado de comercialización de 14 años desde la solicitud de patente.
De acuerdo con el Atlas de Complejidad Económica publicado por la Universidad de Harvard, los medicamentos se encuentran dentro del top 20% de productos más complejos. El Índice de Complejidad mide la diversidad y sofisticación del conocimiento productivo necesario para producir un producto, calculado en función de cuántos otros países pueden producir dicho producto y la complejidad económica de esos países.
¿Cuán importantes son los medicamentos en la oferta española de bienes de alta tecnología?
Los medicamentos son, de largo, el bien de alta tecnología más producido en España, con un valor de producción de más de 4.700 millones de euros en 2023.
A modo de referencia, se produjeron cuadros y circuitos electrónicos por valor de 1.800 millones de euros; instrumentos médicos y ópticos por valor de 1.330 millones de euros; motores y aparatos para aeronaves por valor de 970 millones de euros; y ordenadores y equipos de telecomunicaciones por valor de 860 millones de euros.
En agregado, las empresas farmacéuticas que operan en España generaron un valor añadido de más de 7.100 millones de euros en 2023, lo que supone el 57% del valor añadido generado por el conjunto de empresas de alta tecnología en España. En otras palabras, las empresas farmacéuticas aportaron más al PIB español que el resto de las empresas de alta tecnología juntas (43%). ![]()
¿Qué tendencia se observa?
Entre 2000 y 2023, la producción española de medicamentos se triplicó en términos nominales, mientras que la producción de productos informáticos, electrónicos y ópticos se ha contraído un 20% en este periodo (impulsado por la competencia de países asiáticos).
Ambas tendencias han propiciado que los medicamentos hayan incrementado su cuota dentro de la oferta española de alta tecnología, pasando del 20% al 47%, al en detrimento de la de bienes tecnológicos, que ha pasado del 79% al 44%.
Cabe destacar que en este periodo también se ha producido un importante incremento de la producción de motores y aparatos para aeronaves, pasando de 0,05 millones de euros en el año 2000 a prácticamente a 970 millones de euros en 2023, si bien su cuota sobre el total de la oferta española de alta tecnología permanece por debajo del 10%.
¿Qué posición ocupa España a nivel europeo?
La industria europea de alta tecnología se encuentra relativamente concentrada en Alemania y Francia, cuyas empresas acumulan conjuntamente el 43% del valor añadido farmacéutico (con dominio alemán); el 64% del valor añadido electrónico (con dominio alemán) y el 74% del valor añadido aeronáutico (con dominio francés). Estas cifras ponen de manifiesto que la industria farmacéutica es la actividad de alta tecnología más diversificada a nivel europeo.
Entre las grandes economías de la zona euro, España es el país cuya oferta industrial de alta tecnología más depende de la industria farmacéutica: 57% del valor añadido de alta tecnología es farmacéutico, frente al 31% de Alemania, el 31% de Francia y el 43% de Italia.
La relevancia de la industria farmacéutica en España propicia que Cataluña sea la 2º región europea con más empleo en el tejido empresarial farmacéutico (tras Copenhague), y Madrid la 8º (tras Lombardía en Italia, Darmstadt y Tubingen en Alemania, Valonia y Flandes en Bélgica).
¿Por qué es importante producir bienes de alta tecnología?
Los bienes de alta tecnología son por definición complejos (exigen procesos e insumos sofisticados) y escasos (pocas empresas en pocos países poseen el conocimiento suficiente para elaborarlos). La combinación de estos factores tiende a incrementar los precios de estos productos, y por tanto las rentas que reciben los factores de producción (salarios y beneficios).
La sofisticación de las tareas requeridas para el desarrollo de fármacos innovadores en la frontera del conocimiento médico (es decir, que mejoren los ya existentes), requiere del trabajo de perfiles altamente cualificados. Así, el 30% de las personas empleadas en una empresa farmacéutica española contaba con un título de Máster o Doctorado, el triple que en la empresa promedio española. Este elevado nivel del capital humano se refleja en unos elevados salarios: los empleados en las empresas farmacéuticas españolas son los trabajadores mejor pagados de la industria del país.
A su vez, las empresas farmacéuticas pueden utilizar sus beneficios para reinvertirlos en la investigación y el desarrollo de nuevos fármacos y mantener su nivel de competitividad en el mercado. En 2024, las empresas farmacéuticas españolas dedicaron más de 1.500 millones de euros a actividades de I+D, lo que representa el 18% del total de inversión en I+D industrial en España (solo por detrás del sector de la automoción).
Los medicamentos incluyen componentes específicos y complejos, de manera que la exigencia en la producción de fármacos se traslada sobre toda su cadena de proveedores, lo que empuja a estas empresas asociadas a mantener niveles elevados de innovación, cualificación de trabajadores y salarios. Las empresas farmacéuticas suelen pertenecer a grupos multinacionales, que tienden a utilizar las mejores prácticas del sector, lo que resulta ventajoso para el aprendizaje del tejido productivo local.
En definitiva, el hecho de que España sea una referencia a nivel europeo en la producción de medicamentos, y que las empresas farmacéuticas empleen a más de 60.000 trabajadores en nuestro país, supone una fortaleza de nuestra economía. Resulta de gran interés para la Administración, el tejido empresarial y la ciudadanía que la actividad industrial farmacéutica española crezca, dado que su éxito tenderá a reflejarse sobre el conjunto del país.