Mercados de capitales globales: balance de 2025 y perspectivas para 2026
Noviembre de 2025
No se ha producido un "rally" indiscriminado en la provisión de capital, hay muchos matices: volúmenes globales al alza con fuerza, selectividad creciente y precios del riesgo inferiores, aunque todavÃa exigentes en algunos segmentos. El telón de fondo ha combinado inflación más contenida, crecimiento global resistente y bancos centrales girando hacia una posición acomodaticia -sin excesos-. El mercado ha vuelto a funcionar a pleno rendimiento, con un equilibrio bastante sano entre el coste del capital, la disciplina corporativa y el apetito inversor.
Sin poder hablar de euforia, se produce un cierto retorno a dinámicas pre-2020, aunque con fricciones geopolÃticas y fiscales más visibles.
Recuperación ordenada en deuda, préstamos y equity
La deuda ha seguido siendo la columna vertebral de la financiación global. Las emisiones de deuda alcanzaron 9,5 billones de dólares, un 12% más interanual y récord histórico. El grueso provino de emisores con grado de inversión, que mantuvieron un acceso amplio al mercado y profundizaron en polÃticas de refinanciación anticipada para asegurar condiciones de fondeo atractivas. El segmento high yield creció un 20% apoyado en la caÃda de la volatilidad y la estabilización de la actividad económica global, señal de que el mercado ha interiorizado un escenario de "aterrizaje suave" con estabilidad cÃclica y probabilidad reducida de episodios de riesgo sistémico. El segmento de deuda internacional también exhibió músculo, con las emisiones en emergentes avanzando un 19%, con India, Arabia SaudÃ, Brasil y Malasia como lÃderes. No se queda atrás el mercado de deuda en moneda local en Asia, en el que la actividad emisora aceleró un 22%. Japón sà queda algo rezagado, con una caÃda del 8% del volumen en yenes, reflejo de un ciclo monetario desalineado y rotación de flujos hacia mercados con mayor momentum corporativo. Finalmente, es relevante advertir que el segmento de emisiones "ESG" perdió peso especÃfico, con las emisiones de bonos verdes creciendo apenas un 1%, en lo que podrÃa ser al mismo tiempo un sÃntoma de madurez y de escrutinio más intenso sobre la calidad de los activos.
La evolución del mercado global de préstamos sindicados refuerza la narrativa de normalización. Con 4,7 billones de dólares se alcanza un récord (+7% de crecimiento). Estados Unidos siguió siendo el epicentro (67% del total), mientras Europa sorprendió con un +24% y máximos desde 2007, favorecida por la estabilidad polÃtica relativa, una banca doméstica con balances robustos y demanda corporativa al alza asociada a M&A y capex estratégico. Asia, por contra, encadenó un retroceso del 9% a nivel global en el que el desplome del 51% en China es clave. En el mercado chino, la fragilidad en el inmobiliario, los controles regulatorios y una menor disposición bancaria al riesgo doméstico son las claves.
La financiación en préstamos sindicados vinculada a adquisiciones avanzó un 9%, lo que encaja con la recuperación en M&A (de la que nos ocupamos más adelante) y anticipa un ciclo en el que las operaciones de tamaño grande y mediano podrán acelerarse. Se constata además que el préstamo vuelve a ser punto de partida natural para muchas operaciones, complementado con acceso posterior a mercado de bonos en función del timing y del rating.
El mercado de equity (ECM) completa el cuadro de recuperación, con 527.000 millones de USD levantados, un +17% respecto al año anterior y un máximo de los últimos cuatro años. Las operaciones de IPO ascienden a 88.100 millones (+25%) y la emisión de convertibles crece un 50%. Estados Unidos domina (35% del total) y China duplica volúmenes, lo que sugiere que, pese a dudas estructurales, hay en esta economÃa un "bid" doméstico de inversor institucional interesado en tecnologÃa nacional, transición industrial y consolidación de campeones locales. Las ampliaciones de capital avanzaron un 7% y mantienen el tono defensivo/estratégico: refuerzo de balances, financiación de crecimiento orgánico y adquisiciones selectivas. Asia ex-Australia destacó con un +45% y Japón retrocedió, siguiendo la lógica ya vista en deuda. Un repaso sectorial y de las operaciones más relevantes muestra que el mercado de equity ha premiado modelos con pricing power, eficiencia y claridad estratégica, y ha penalizado historias cÃclicas puras o con casos con dudas de gobernanza.
M&A y private equity: normalización con diferencias regionales
En M&A, el ciclo también ha virado hacia la normalización, aunque con velocidades diferentes por regiones. A nivel global, el valor de operaciones alcanzó 3 billones de dólares en los nueve primeros meses (+33% interanual) pero con caÃda en el número de transacciones (-7%), lo que confirma un mercado reactivado en volumen, pero muy selectivo y con concentración en megadeals. Estados Unidos volvió a ejercer liderazgo, con 1,4 billones (+25%) y el mejor arranque en cuatro años, impulsado por ganancias corporativas sólidas, mercados profundos, capacidad de financiación y un ecosistema tecnológico y de private equity que sigue marcando el pulso de las operaciones corporativas. La región de Asia-PacÃfico sorprendió con un alza del 41%, apoyada en recuperación de confianza doméstica y operaciones estratégicas en tecnologÃa, energÃa y manufactura, situándose como la región con mayor aceleración relativa en el último año.
Europa, con 554.400 millones (+11% hasta alcanzar un máximo de tres años), muestra una foto más tibia: crecimiento positivo, sÃ, pero muy por detrás del estadounidense y, sobre todo, del asiático. Europa no adolece de falta de operaciones relevantes en sectores industriales y financieros, ni de ausencia de transacciones transfronterizas ¿la región ha sido destino de operaciones estratégicas en energÃa, infraestructuras y servicios financieros, y el volumen de operaciones en las que hay "alguna implicación europea" creció un 38% interanual ¿ sino más bien de un contexto corporativo y regulatorio más prudente. La fragmentación regulatoria, la incertidumbre polÃtica en algunos paÃses, la menor profundidad de los mercados de equity para financiar adquisiciones transformacionales y la transición aún incompleta del ciclo crediticio hacen que la actividad avance, pero sin demasiado Ãmpetu.
La foto por tamaño de operación refuerza esta lectura menos favorable para Europa: las megadeals (>10.000 millones) crecieron un 89% a nivel global, hasta 915.600 millones, mientras que la actividad en el mid-market sigue muy contenida. Y ahà es donde Europa sufre más. El Viejo Continente tiene capacidad para generar operaciones estratégicas de consolidación y transformación industrial, pero cuesta mucho más generar volumen sostenido en segmentos medios y financiar proyectos de crecimiento con equity profundo y liquidez comparable a la del mercado estadounidense.
Por último, el private equity volvió a ser catalizador de la actividad global de los mercados de capitales, con 654.400 millones en operaciones (+27% interanual). Su peso es mayor allà donde la máquina de crédito y los mercados secundarios funcionan con menos fricciones: de nuevo ventaja estadounidense, con Europa avanzando, pero a ritmo inferior, condicionada por costes financieros todavÃa elevados, diferenciación crediticia más marcada y menor presión por desplegar capital tras el gran ciclo de 2020-2021.
Perspectivas para 2026: ciclo constructivo, pero vigilante
Mirando hacia la parte final del año y a 2026, la sostenibilidad del ciclo positivo en los mercados de capitales globales dependerá del ritmo de recortes de tipos y la credibilidad de los bancos centrales, de la evolución de la inflación, de la estabilidad del frente geopolÃtico, del desenlace fiscal en economÃas avanzadas y de la capacidad del sector corporativo para seguir generando beneficios en un entorno muy exigente. El escenario base es constructivo: liquidez suficiente, spreads de crédito en rango, pipeline de operaciones sólido y un nivel de disciplina financiera que a priori, evita excesos en riesgo. La prueba de estrés puede llegar si el ajuste fiscal en Estados Unidos se acelera de forma desordenada, si China no consolida su estabilización estructural o si los bancos centrales se ven obligados a recalibrar expectativas por un entorno de inflación inesperado. Por ahora, el mercado global de capitales está en una fase que favorece a emisores sólidos, estructuras de capital prudentes y proyectos con visibilidad de retorno.