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Inflación y empresa

Mayo de 2022

La economía no deja de darnos sorpresas. Si hace menos de un año nos encontrábamos debatiendo la manera de terminar con la deflación, ahora toca torear la inflación, esa bestia negra que acarrea calamidades como la desigualdad, el empobrecimiento, la caída de la competitividad y un posible estancamiento económico.

Pensemos en cómo afecta la inflación a la empresa, más allá de la problemática asociada al conflicto distributivo entre empleados¿quienes esperan un aumento de salarios¿y accionistas, que se preocupan por la rentabilidad de su dinero. La inflación supone que la empresa tiene que realizar ajustes en lo referente a la contabilidad, su financiamiento y sus acciones de marketing.

Recuerdo cómo en los años ochenta del siglo XX mi profesor de contabilidad, Manuel Menéndez, hoy Presidente de Liberbank, nos explicaba que la inflación presenta muchos problemas de fidelidad y exactitud en los estados contables debido al empleo de criterios de coste histórico. De hecho, los inversores pueden resultar engañados si no se realizan ajustes en la contabilidad debido a la inflación. En concreto, los beneficios pueden resultar artificialmente exagerados, el valor contable de los activos e inventarios puede no reflejar su verdadero valor económico para la empresa, los beneficios futuros resultan mucho más difícil de estimar, y las necesidades de capital de la empresa pueden infra estimarse. Para evitar estas distorsiones, urge reconsiderar los criterios contables a emplear siguiendo las mejores prácticas internacionales y la legislación aplicable. Entre otras soluciones, se pueden emplear métodos basados en el poder adquisitivo del dinero, o del valor justo de mercado.

Las finanzas de la empresa se ven afectadas directamente por la inflación. Decisiones financieras tales como el cálculo de las necesidades de capital, del coste medio de capital, o de la rentabilidad de la empresa resultan directamente afectadas. Sobre la base de una contabilidad ajustada por la inflación, la empresa puede tomar decisiones financieras congruentes con el nuevo escenario económico.

Por último, las decisiones de marketing también deben ser distintas en un entorno inflacionario. Resulta importante observar que el marketing digital¿donde los precios y las ofertas se pueden cambiar instantáneamente y también adaptase a cada tipo de consumidor¿surgió durante una era de escasa inflación e incluso deflación. Nos adentramos por tanto en terreno desconocido puesto que no sabemos cómo emplear las herramientas digitales de marketing en un entorno inflacionario. Los conceptos básicos a emplear son el valor de la marca, la propensión del consumidor a pagar y el poder de negociación.

Se suele decir que la inflación crea una situación en la que el "sálvese quien pueda" se convierte en el pensamiento dominante. Para evitar dificultades innecesarias, la empresa tiene que sentar a la mesa a sus responsables de contabilidad, finanzas, marketing y recursos humanos para formular una estrategia adecuada a los retos del momento.

Mauro F. Guillén es decano de Cambridge Judge Business School y miembro del Consejo Académico de Afi Escuela de Finanzas