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Complejidad geopol铆tica

Septiembre de 2021 Estamos, en definitiva, ante un mundo algo distinto al que dejamos antes del verano. Menos tutelado por EEUU, con menor predicamento unipolar, más incierto. Sus consecuencias económicas serán relevantes.

Quer谩moslo o no el arranque del nuevo curso nos obliga a revisar las principales piezas anal铆ticas con las que interpretar el escenario econ贸mico global. Y es un hecho que algunos de los elementos relevantes del entorno han acentuado los perfiles que ya antes del verano advert铆an de alteraciones de cierta significaci贸n. Desde luego en las variables estrictamente econ贸micas, como la intensidad de la recuperaci贸n, el empleo o la inflaci贸n. A tenor de lo que estas 煤ltimas han transmitido, en especial la tasa de variaci贸n de los precios, hemos tenido tambi茅n se帽ales m谩s definidas acerca de la posible orientaci贸n de las pol铆ticas monetarias, en especial de la de la Reserva Federal. Las pr贸ximas semanas dispondremos de elementos de juicio adicionales acerca de un proceso de recuperaci贸n del crecimiento inequ铆voco sobre el que solo cabe cuestionar el mantenimiento de su intensidad y duraci贸n. Sobre su continuidad a medio plazo, y en todo caso sobre su estabilidad, las dudas que emergen cobran una dimensi贸n m谩s geopol铆tica que directamente econ贸mica. A estas quiero referirme ahora, en el bien entendido que su complejidad y alcance potencial volver谩n a ocupar la atenci贸n de esta columna.

De la importancia relativa que la geopol铆tica hab铆a cobrado en los 煤ltimos a帽os hay evidencias suficientes. Valga como referencia el periodo de mandato del anterior presidente de EEUU para recordar c贸mo aspectos esenciales en las relaciones internacionales quedaron cuestionados, cuando no significativamente alterados, desde las pol铆ticas arancelarias hasta el respeto de los acuerdos internacionales o a las instituciones multilaterales. La llegada del presidente Biden ha significado una normalizaci贸n en la pr谩ctica totalidad de esos 谩mbitos, pero ha dejado abierto ese otro quiz谩s menos reversible: la tensi贸n con China. Habl谩bamos entonces de guerra comercial y luego de guerra fr铆a tecnol贸gica. Ahora la caracterizaci贸n requiere del an谩lisis y evaluaci贸n del riesgo geopol铆tico en toda su extensi贸n.

Para avaluar la presunci贸n de la bipolaridad definitoria del escenario global lo m谩s inmediato es recurrir a la situaci贸n abierta tras el precipitado abandono de Afganist谩n por EEUU y el papel que puede jugar China a partir de ahora en la regi贸n. Ello en un contexto en el que la escalada militar, en t茅rminos no solo de despliegue de maniobras sino de presupuesto efectivo, ya nos advert铆a de esa reclamaci贸n de autoridad mundial por parte de la potencia asi谩tica. La atenci贸n de las autoridades chinas al poder de algunas empresas privadas, la intervenci贸n en los usos de las tecnolog铆as digitales o las renovadas manifestaciones de nacionalismo, completan la justificaci贸n de la atenci贸n que habr谩 que prestar a las relaciones entre ambas potencias.

Un primer elemento de an谩lisis en el que existe amplio consenso es el cuestionamiento de la autoridad de EEUU tras el desenlace a esos veinte a帽os de gesti贸n en Afganist谩n y la voluntad expresa de Biden de no comprometerse militarmente en otros pa铆ses. Las influencias en Asia Central quedan redefinidas y cobran un renovado protagonismo actores hasta ahora secundarios, China, Pakist谩n y Rusia de forma destacada. Esa nueva configuraci贸n tendr谩 sin duda efectos en los presupuestos militares y acentuar谩 la conexi贸n entre las pol铆ticas de defensa y los resultados econ贸micos.

El inter茅s de China es obvio: su frontera con Afganist谩n ha sido un foco latente de tensi贸n que ha obligado a las autoridades a mantener una posici贸n diferenciadas de las de EEUU y el resto de las potencias occidentales. Las tensiones con la minor铆a Uyghur justifica la pretensi贸n por afianzar su autoridad en ese pa铆s, como lo hace la manifiesta influencia que ya ejercen las autoridades chinas sobre las de Pakist谩n. Ahora, ese 芦respeto禄 a la voluntad de los talibanes en la organizaci贸n del nuevo estado puede manifestarse en un apoyo econ贸mico que conceda a China un papel importante en el pa铆s, especialmente en la reconstrucci贸n de infraestructuras cr铆ticas. M谩s all谩 de los rendimientos estrictamente econ贸micos que ese apoyo depare a la econom铆a china, en t茅rminos de acceso a materias primas importantes como cobalto o litio, lo m谩s necesario de seguir es el alcance del predicamento pol铆tico y militar. Este 煤ltimo puede condicionar la evoluci贸n de otros conflitos m谩s o menos expl铆citos como las renovadas tensiones con Taiw谩n.

El repertorio de inquietudes y est铆mulos para el an谩lisis no queda ah铆. Aunque m谩s distanciadas, las tensiones con Ucrania pueden contribuir a esa pretensi贸n de Rusia por afianzarse como actor destacado en esa nueva escena geopol铆tica que ahora parce confirmarse. Tambi茅n quedan abiertos otros frentes de tensi贸n, en particular en Oriente Pr贸ximo, donde el final de la era Netanyahu abre inc贸gnitas significativas, no solo pol铆ticas sino tambi茅n sobre la estabilidad de mercados importantes, como el de combustibles f贸siles.

Desde luego en esas cadenas de producci贸n global que ya hab铆an quedado seriamente cuestionadas antes de la ofensiva intervencionista de las autoridades chinas y del abandono de Afganist谩n. Creo que todas ellas son razones objetivas para confiar en que los gobiernos occidentales, el de EEUU incluido, asuman la relevancia del nuevo escenario. Por el momento ya lo hemos hecho quienes por afici贸n u obligaci贸n no tenemos m谩s remedio que tratar de deducir si esas mutaciones van a condicionar la estabilidad de una recuperaci贸n econ贸mica en la que confi谩bamos hace apenas un par de meses.

Gasto militar, miles de millones de $
Nominal vs ajustado por PPP
Fuente: The Economist
Emilio Ontiveros es presidente de Afi y catedr谩tico em茅rito de la UAM