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Pagos digitales para la inclusión financiera

Septiembre de 2022
La base de datos Global Findex, que efectúa un sondeo trienal sobre cómo las personas de 123 economías acceden y usan los servicios financieros, es una iniciativa que el Banco Mundial inauguró en 2011 y cuyos resultados ejemplifican, por primera vez, el efecto positivo de la digitalización de los pagos en la inclusión financiera

Un año de espera en la publicación de los datos de la encuesta Global Findex del Banco Mundial [1] -originalmente prevista en 2021 con datos de 2020- ha sido otro de los efectos de la pandemia de la COVID-19. Pero lo verdaderamente relevante de este levantamiento de información, que es referente para muchas de nosotras a quienes nos preocupa y nos ocupa la inclusión financiera, es que por primera vez constata el poder transformacional de los pagos digitales en términos de inclusión financiera, especialmente en países emergentes y en desarrollo.

No en vano, la pandemia de la COVID-19 ha provocado mejoras nunca antes vistas en los indicadores de inclusión financiera, y lo ha hecho fundamentalmente por el gran aumento de la adopción de pagos (y cobros) digitales. No en pocas ocasiones fomentadas por las administraciones públicas en su deber de proporcionar recursos económicos de emergencia a los hogares más vulnerables.

A nivel mundial y en 2021, el 76 % de los adultos declaran contar con una cuenta en un banco, otra institución financiera o por medio de un proveedor de dinero móvil. Lo que supone un aumento de tres puntos en relación con el 68 % registrado en 2017 y al 51 % registrado en 2011. En las economías emergentes, el 71% de los adultos tienen una cuenta de dichas características, frente al 63% registrado en 2017 y el 42% de 2011.

Lo más destacado es que la pandemia ha provocado un mayor uso de los pagos y cobros digitales. No en vano, en economías de ingreso bajo y mediano (sin incluir a China), más del 40 % de los adultos que realizaron pagos a comercios con una tarjeta, un teléfono o por medio de internet lo hicieron por primera vez durante la pandemia. Y eso mismo sucedió con aproximadamente la tercera parte de los adultos en todas las economías de ingreso bajo y mediano, que pagaron una factura de servicios públicos directamente desde una cuenta formal por primera vez durante la pandemia. En las economías más grandes en términos de población (China e India), fueron más de 100 y 80 millones de adultos, respectivamente, los que realizaron su primer pago digital en comercios durante la pandemia.

Hoy, dos terceras partes de los adultos de todo el mundo realizan o reciben pagos digitales, pero Estos resultados evidencian que la creación de un entorno normativo propicio, la promoción de la digitalización de los pagos y cobros, y la mayor expansión del acceso a cuentas y servicios financieros formales son acciones eficaces para mitigar al menos algunos de los efectos de la crisis motivada por la pandemia.

¿Qué tal en España?

De una población de más de 15 años de 40.533.192, el 98% disponía en 2021 de una cuenta en una entidad financiera, y el 97% realizó pagos digitales (frente al 88% en 2017). Por su parte, el 55% recibió un cobro digital (frente al 56% en 2017), lo que desvela que la acción de pagar en digital (no tanto cobrar) ha sido la que mayor impulso ha tomado en los últimos años en España. Llama la atención que en 2014 y 2017 los porcentajes de cobro digital eran del 90% y el 73% respectivamente, de los que se puede deducir un retroceso, o un retorno al uso del efectivo, en lo que a recepción de pagos se refiere.

Mientras que en 2011 el 71% de la población española disponía de una tarjeta de débito o crédito, en 2021 lo hacía el 92%, cuatro puntos más que en 2017. En la modalidad de débito disponen de al menos una tarjeta el 83% (frente al 85% en 2017 y el 62% en 2011) mientras que en la modalidad de crédito es del 57%, frente al 54% en 2014 y 2017 y el 42% en 2011.

América Latina y el Caribe, en cabeza de la adopción de los pagos digitales

En América Latina y el Caribe se observó un aumento de dieciocho puntos porcentuales en la tenencia de cuentas desde 2017, el mayor aumento de todas las regiones en desarrollo a nivel mundial. Un 73 % de la población adulta es ya titular de una cuenta. Diez años antes, en 2011, era apenas del 39%.

Los pagos digitales han demostrado ser de una importancia clave en la región, dado que el 58 % de los adultos realizaron pagos digitales y el 42% los recibieron. En comercios, el 40% hicieron pagos digitales -de los que el 14% lo hizo por primera vez durante la pandemia-, el porcentaje más elevado de todas las economías en desarrollo y dos puntos por encima del promedio global del 38%.

No en vano, el pago con dinero en efectivo, especialmente en determinados puntos de venta como el pequeño comercio, sigue siendo la práctica más habitual en la mayoría de los países. En América Latina son más de 150 millones los adultos bancarizados que realizan pagos en comercios solo en efectivo.

Lo que queda por hacer

A pesar de los enormes avances observados desde el año 2017, muchos de ellos motivados por la excepcionalidad de la pandemia, el margen de mejora sigue siendo amplio, y existen numerosas oportunidades para conseguir universalizar los pagos digitales y, con ellos, la inclusión financiera de las personas. Son aún 1.400 millones las personas que no disponen de un servicio financiero tan básico como una cuenta, más de la mitad concentradas en únicamente siete países (India, China, Paquistán, Indonesia, Nigeria, Bangladés y Egipto). La tendencia es buena, porque en 2017 eran 1.700 millones las personas financieramente excluidas, y de 2.500 millones en 2011, pero queda mucho por hacer.

A la luz de los resultados del Global Findex para 2021, invertir en infraestructuras y tecnologías públicas digitales para universalizar los sistemas de pagos y de identificación, actualizar el marco regulatorio para fomentar la innovación y proteger, además de otorgar herramientas y habilidades a las personas usuarias de los servicios financieros que son cada día más digitales, son condiciones necesarias para aspirar a la inclusión financiera universal.


[1] The Global Findex Database 2021 (2021). The World Bank. https://www.worldbank.org/en/publication/globalfindex/Report


Verónica López Sabater es consultora de Afi