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La industria farmacéutica española ante los retos actuales

Julio de 2022
Tras dejar atrás los peores momentos de la pandemia, el sector farmacéutico se enfrenta en la actualidad a desafíos considerables. Las tensiones inflacionistas, el persistente reto demográfico o la sostenibilidad fiscal son algunas de las incertidumbres que rodean al sector. En contraposición, el reciente PERTE Para la Salud de Vanguardia supone una oportunidad histórica para vertebrar su revitalización.
 


La pandemia provocada por la COVID-19 ha puesto de manifiesto la resiliencia del sistema sanitario, resaltando la estrecha relación entre economía y salud. La capacidad del sistema de garantizar una salud pública digna y accesible resulta en beneficios, tanto sociales como económicos. De esta forma, la salud se define como un bien público, con importantes externalidades positivas para nuestra sociedad, donde la correcta regulación y la colaboración público-privada son elementos clave para su preservación.

La industria farmacéutica no es ajena a los retos económicos y sociales que afronta España. A corto plazo, el sector debe hacer frente al incremento de sus costes energéticos, de materias primas y de transporte. No obstante, a diferencia de otras actividades, no tiene la capacidad de trasladar dichos sobrecostes a los precios de venta, al estar un gran número de medicamentos sujetos a un sistema de precios regulado. A medio plazo, el envejecimiento de la población y la cronicidad de numerosas enfermedades implicarán un aumento de la demanda de fármacos, que tendrá que verse acompañada por un decidido apoyo del Sistema Nacional de Salud. En esta línea, la aprobación del reciente PERTE Salud de Vanguardia ha incrementado los incentivos para que la industria farmacéutica continúe liderando la inversión en I+D, la transformación digital y el empleo de calidad en España.

La inflación en el sector farmacéutico

El aumento de los costes energéticos, la escasez de ciertos bienes intermedios, así como las fricciones en el comercio internacional explican en parte el reciente incremento de la inflación. Las tensiones geopolíticas derivadas de la invasión rusa de Ucrania han venido a agravar todavía más estas dinámicas. Así, la industria farmacéutica española no ha sido ajena a esta situación.

El incremento del precio de la energía ha afectado a la industria manufacturera española en general, y a las plantas de fabricación de productos farmacéuticos en particular, que han visto aumentar sus costes de producción. En 2021, el consumo energético de la industria habría pasado a representar el 6,1% de sus consumos intermedios, frente al 2%-3% del periodo 2015-2020[1]. Este impacto previsiblemente persistirá en 2022 pese a la recientemente aprobada "excepción ibérica".

Asimismo, un gran número de empresas de diversos sectores ya han comenzado a trasladar a los precios de sus productos los mayores costes. Este fenómeno ha repercutido sobre los procesos de producción de las empresas farmacéuticas, que están asistiendo a un encarecimiento de sus insumos, como los principios activos, los excipientes o los propios materiales de acondicionamiento. Prueba de estas tensiones en la cadena de suministros es el incremento interanual de 17,6% en los precios industriales de los artículos de cartón y papel para uso sanitario, de acuerdo con los últimos datos publicados por el INE en mayo.

El año 2021 también estuvo marcado por los cuellos de botella en las cadenas de suministros, especialmente en el transporte marítimo de contenedores, medio empleado por el 80% del comercio internacional según la UNCTAD. Estas fricciones han llevado a que, de acuerdo con el índice de referencia Freightos Baltic, el precio medio de un contenedor se haya multiplicado por siete desde el comienzo de la pandemia en febrero de 2020 hasta abril de 2022. Así, el incremento de los precios del transporte marítimo en 2021 y 2022 ha conllevado un sobrecoste para la industria farmacéutica española, principalmente explicado por el aumento del precio en las rutas que conectan el sudeste asiático, origen del 40% de las importaciones del sector, con el mar Mediterráneo.

Cabe mencionar que, . Así, el aumento en los costes de producción ha sido internalizado íntegramente por la industria, al contrario que en otros sectores que sí han podido repercutir en mayores precios sus sobrecostes. De manera general y en particular para este caso, la distribución equitativa del impacto de la inflación se configura como un aspecto esencial a abordar en la actualidad.

El reto demográfico y la sostenibilidad fiscal

No obstante, la inflación no es el único reto al que se enfrenta el sector farmacéutico español. Durante la próxima década, se espera que el envejecimiento progresivo de la población y los cambios en los hábitos de vida impulsen una creciente necesidad de medicamentos para tratar problemas relacionados con la edad y las enfermedades crónicas (diabetes, colesterol, hipertensión, depresión, etc.). Esta futura situación pone de manifiesto, una vez más, la necesaria colaboración público-privada en el sector farmacéutico, así como la relevancia del gasto público en salud.

Así, las actuales dinámicas demográficas implican un aumento de la demanda potencial de medicamentos, que tendrá que venir acompañada de un aumento del gasto público. Sin embargo, la ausencia de una vinculación entre este gasto en medicamentos y factores demográficos puede desembocar en un desequilibrio entre la demanda y la oferta de estos productos. Con todo, la futura evolución del gasto público en medicamentos se enfrenta al reto de conciliar el equilibrio presupuestario con la asignación eficiente de un bien público.

El Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) Salud de Vanguardia

En este contexto, el Gobierno de España lanzó en 2021 el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) Salud de Vanguardia con una inversión prevista para el periodo 2021-2023 de 1.469 millones de euros, contando con una contribución pública de 982 millones de euros y una inversión privada de 487 millones de euros. El proyecto supone un potencial punto de inflexión para el Sistema Nacional de Salud y la industria farmacéutica española.

Entre sus líneas de actuación, el PERTE Salud de Vanguardia pretende retener las inversiones de las empresas farmacéuticas multinacionales en España. Este proyecto estratégico plantea también la necesidad de invertir en el desarrollo, digitalización y modernización de la capacidad industrial, ampliando la autonomía industrial española con el objetivo de evitar futuros problemas de abastecimiento como los vividos durante la pandemia. Así, el futuro desarrollo del PERTE debe encargarse de diseñar los nuevos instrumentos de colaboración público-privada que aseguren el alineamiento de la comunidad científica y el tejido empresarial, desembocando en un fortalecimiento del Sistema Nacional de Salud y de la industria farmacéutica española.


[1]Estimación en base a datos de Bloomberg, Encuesta de consumos energéticos (INE), Encuesta estructural de empresas del sector industrial (INE) e Índice de Cifra de negocios (INE).


Javier Serrano, consultor de Afi
Pablo Arnáiz, consultor de Afi