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Plan B

Noviembre de 2021 «Hablar de cambio climático obliga a abordar los desequilibrios demográficos y económicos, la deslocalización, la pérdida de puestos de trabajo, el crecimiento de la demanda de perfiles escasos y la disrupción tecnológica, entre otros. Todos temas de gran complejidad.»

R

esolver el problema requiere de tal coordinación a nivel global que es inevitable pensar en qué otras opciones habría, y especular sobre si el interés de Musk, Bezos y Branson por los viajes espaciales es una avanzadilla para poner a salvo a sus descendientes.

En este sentido, es interesante revisar las reflexiones que hace Parag Khanna, gurú de análisis geoestratégico, en su libro "Move - The forces uprooting us". Entre otras cosas señala que los casi ocho mil millones de personas que hay en el mundo podrían caber en la isla de Manhattan, que la tierra dispone de 150 millones de kilómetros cuadrados, y que áreas ahora deshabitadas como el norte de Canadá y Rusia, de seguir la evolución climática actual, tendrían condiciones adecuadas para el cultivo en 2099. Esto en el marco de su previsión de que alcanzaremos un pico máximo de población mundial de nueve mil quinientos millones para el 2060, que irá en declive, lo que podría llevarnos a pensar que la solución es construir las nuevas Brasilia o Dubái cerca de Siberia, y esperar.

No parece la intención del autor querer disuadir sobre la necesidad de abordar y seguir avanzando en la implantación de acciones como la descarbonización y el uso de energías limpias. Más bien es una llamada de atención sobre la necesidad de estar preparados ante las previsibles migraciones de la población, los retos que suponen y la necesidad de movilizar en paralelo recursos para hacerlas frente. Vamos tarde en la implantación de medidas de contención de los efectos climáticos.

Publicaciones como PNAS señalan que, por cada grado centígrado de incremento en la temperatura, mil millones de personas tendrían que adaptarse o migrar para mantener las condiciones ambientales consideradas habitables. El compromiso global es contenerlo en 1,5 º C para este siglo, y si se sigue sin avanzar al ritmo requerido se llegará a 2,5ºC de acuerdo al Informe de brecha de emisiones 2021 publicado por el programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas.

Con la excepción de unos pocos países, las políticas de inmigración son restrictivas. ¿Cómo corregir desequilibrios demográficos y hacer frente a migraciones en este escenario?

¿Cómo plantear inversiones sostenibles en infraestructuras "móviles" que puedan desarrollarse en un país, pero puedan reubicarse en cualquier otro según los movimientos de población adaptándose a la demanda, en el escenario actual de inversiones locales o regionales?

El modelo de soberanía de los países, la asimetría de negociaciones entre ricos y pobres, y la necesidad de abordar estos aspectos con visión global nos sitúan en una encrucijada. Afrontar mejor los efectos colaterales requiere también de acuerdos.

Adriana Scozzafava es directora general de Fundación Afi.