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Fiscalidad multinacional revisada

Agosto de 2021 Hasta qué punto las variaciones en los tipos impositivos sobre los beneficios condicionan la dirección y cuantía de las inversiones directas en el extranjero.

Las grandes empresas multinacionales estar√°n a estas horas revisando su estrategia fiscal. Algunas, supongo, habr√°n iniciado esas tareas cuando intuyeron con raz√≥n que finalmente la OCDE (la organizaci√≥n multilateral que elabora las propuestas de normas fiscales internacionales) conseguir√≠a un respaldo amplio a sus intenciones de conseguir una tarifa m√≠nima de tributaci√≥n por el impuesto de los beneficios, con independencia de d√≥nde realizaran sus operaciones. Ese es el principal acuerdo que, primero alcanz√≥ el G7 en junio, formaliz√≥ y document√≥ la OCDE una semana m√°s tarde y subray√≥ el G20, unos d√≠as despu√©s. Este grupo representa el 60% de la poblaci√≥n mundial, el 75% del comercio global y m√°s del 80% del correspondiente PIB. En ese grupo est√°n representados 19 pa√≠ses, y la Uni√≥n Europea; Espa√Īa acude como invitada.

Digo que no era dif√≠cil llamarse a enga√Īo porque desde hac√≠a tiempo ven√≠an denunci√°ndose esas pr√°cticas de ingenier√≠a fiscal que permiten a las grandes empresas multinacionales sortear los sistemas fiscales m√°s inc√≥modos y domiciliarse a efectos fiscales en las jurisdicciones m√°s ventajosas. Las pr√°cticas que favorec√≠an esa minimizaci√≥n tributaria derivan, en primer lugar, de la existencia de esas jurisdicciones fiscales, de para√≠sos fiscales m√°s o menos reconocidos, que permiten esas ubicaciones. Pero tambi√©n de pr√°cticas contables no por generalizadas menos cuestionables. Es el caso de la erosi√≥n de la base tributaria y transferencia de beneficios, la acotada como BEPS (base erosion and profit shifting): la reducci√≥n por diversos m√©todos de la base imponible y el desv√≠o a esas jurisdicciones con tarifas impositivas m√°s bajas que las vigentes en los pa√≠ses en los que llevan a cabo sus operaciones. A nivel mundial, la evasi√≥n fiscal desv√≠a el 40% de los beneficios extranjeros de las empresas a los para√≠sos fiscales, seg√ļn Gabriel Zucman.

Las empresas que operan en muchos pa√≠ses pueden establecer sucursales, domicilios fiscales, en aquellos que tienen tasas impositivas corporativas relativamente bajas y declarar ganancias all√≠. El resultado es que pagan menos que las empresas locales de los pa√≠ses en los que llevan a cabo sus actividades. Agravio, desde luego comparativo, pero tambi√©n absoluto, en la medida en que las haciendas p√ļblicas de la mayor√≠a de los pa√≠ses se ven perjudicadas por esa desviaci√≥n a jurisdicciones de conveniencia. Pagan donde las tarifas son m√°s bajas, aunque los beneficios se hayan realizado en otros pa√≠ses. Son pr√°cticas legales y de uso generalizado, pero dif√≠ciles de asimilar, especialmente en un contexto en el que la elevaci√≥n de los d√©ficit y deuda p√ļblica limitan seriamente la actuaci√≥n de los presupuestos p√ļblicos.

El acuerdo tiene como objetivo evitar que esto suceda de dos maneras. En primer lugar, pretende que las empresas paguen m√°s impuestos en los pa√≠ses donde venden sus productos o servicios, en lugar de donde acaben declarando sus beneficios. En segundo lugar, introducir una tasa m√≠nima global, la propuesta es del 15%, ayudar√≠a a evitar que los pa√≠ses compitan entre s√≠ con tasas impositivas excesivamente bajas. Sin embargo, no todo el mundo est√° a favor; Irlanda, donde tienen su base europea m√°s de 800 empresas estadounidenses, se encuentra entre los pa√≠ses que a√ļn no han respaldado el acuerdo. La entrada en vigor del mismo ser√° a partir de 2023.

Es un importante paso. Sin embargo, para algunos analistas ese acuerdo no es suficiente. Es el caso de la ICRICT (The Independent Commission for the Reform of International Corporate Taxation), un grupo integrado por personalidades de todo el mundo, acad√©micos incluidos[1] que consideran desde hace tiempo como estrictamente necesario reformar la arquitectura fiscal internacional. Consideran que el acuerdo de la OCDE es una ¬ęnueva oportunidad perdida para poner fin a la evasi√≥n de las multinacionales y generar ingresos en todo el mundo para apoyar a los gobiernos en su lucha contra la pandemia y la recuperaci√≥n tras el COVID¬Ľ. Una reforma integral, seg√ļn el ICRICT, deber√≠a permitir gravar los beneficios de todas las multinacionales del mundo en funci√≥n de sus actividades reales en cada pa√≠s, siendo los beneficios globales el resultado de tres determinantes : el empleo, las ventas y el volumen de los activos. Otra diferencia no menor es la tarifa del impuesto, del 25% en lugar del 15% propuesto por la OCDE.

Si el tipo impositivo fuera del 21%, como inicialmente propon√≠a la administraci√≥n Biden, podr√≠a generar ingresos tributarios por 640.000 millones de d√≥lares adicionales de las empresas multinacionales cada a√Īo. En este esquema, los principales beneficiarios en t√©rminos de generaci√≥n de ingresos adicionales ser√≠an las haciendas de EEUU, China, Jap√≥n, Alemania y Francia. Esa tarifa del 21%, aunque con una distribuci√≥n m√°s amplia entre pa√≠ses, es la que propone la ¬ęTax Justice Network¬Ľ, incrementar√≠a los ingresos impositivos en 103.000 millones de d√≥lares sobre la propuesta de la OCDE. Un tipo m√≠nimo del 25% generar√≠a ingresos adicionales de 17.000 millones de d√≥lares para los 38 pa√≠ses m√°s pobres del mundo, donde vive el 40% de la poblaci√≥n mundial, en contraste con el 15% finalmente decidido.

En un estudio realizado por el Observatorio Fiscal Europeo [2], que dirige Gabriel Zucman, se contemplan diversos escenarios seg√ļn las tarifas impositivas aplicables. Con un tipo m√≠nimo del 21% la UE recaudar√≠a unos 100.000 millones de euros m√°s. Pasar del 21% al 15% reducir√≠a estos ingresos a la mitad (a 50.000 millones de euros). El cuadro 1, proveniente de ese trabajo, refleja los incrementos en los ingresos por el impuesto de sociedades en 2021, y en la tercera columna lo que representa en relaci√≥n a los ingresos normales, sin modificaciones normativas, en ese mismo a√Īo. En el cuadro 2, tambi√©n de la misma fuente, describen c√≥mo las variaciones en la tasa m√≠nima afectan a los ingresos impositivos.

Sin menoscabo de valorar favorablemente la intenci√≥n de la OCDE para evitar esos mecanismos de elusi√≥n y favorecer la reducci√≥n de los para√≠sos fiscales, la gran cuesti√≥n de siempre es , que son la modalidad de capital que canalizan las empresas multinacionales. Aunque no pueda pasarse por alto, algunos estudios no sit√ļan la fiscalidad diferencial como el principal factor en la decisi√≥n de invertir en un pa√≠s concreto. Desde luego, en la mayor√≠a de las investigaciones disponibles hasta ahora disponen de un peso m√°s importante otros como la calidad de las infraestructuras, la del capital humano o la seguridad jur√≠dica. Con toda seguridad, tendremos ocasi√≥n de volver a este asunto antes de 2023.

Fuente: Collecting the tax deficit of multinational companies: simulations for the European Union. EU Tax Observatory. Junio 2021

[1]La comisi√≥n est√° presidida por Jos√© Antonio Ocampo, e incluye a Eva Joly, Rev. Suzanne Matale, Edmund Firzgerald, Leonce Ndikumana, Irene Ovonji-Odida, Javati Ghosh, Kim Jacinto Henares, Ricardo Martner, Gabriel Zucman, Magdalena Sep√ļlveda, Thomas Piketty, Wyne Swan y Joseph Stiglitz.
[2]Collecting the tax deficit of multinational companies: simulations for the European Union. EU Tax Observatory. Junio 2021


Emilio Ontiveros es presidente de Afi y catedrático emérito de la UAM