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Transici贸n energ茅tica y recuperaci贸n econ贸mica

Julio de 2020
Una crisis como la provocada por la pandemia tiene el riesgo a帽adido de distraer a la sociedad de los desaf铆os a medio y largo plazo. En esta ocasi贸n, se dan las condiciones para que, por el contrario, el golpe econ贸mico y social que estamos sufriendo acabe acelerando los esfuerzos para transformar la forma de generar energ铆a y la manera de utilizarla. Hace unos meses ten铆amos un plan claro, pero se echaban en falta la determinaci贸n pol铆tica y, sobre todo, que los poderes p煤blicos movilizaran recursos de manera masiva para galvanizar todo el proceso mediante un impulso inversor. Con el Plan de Recuperaci贸n de la UE, mejoran las perspectivas para combinar ambos.

Este a帽o del cambio de d茅cada marcar谩 un punto de inflexi贸n en la trayectoria de cambio de la econom铆a global y su adaptaci贸n a los desaf铆os del cambio clim谩tico. La reducci贸n de la demanda de energ铆a, estimada en un 8% por la Agencia Internacional de la Energ铆a, favorecer谩 un descenso en la emisi贸n de gases de efecto invernadero. Como ya se experiment贸 en la crisis precedente, estos aparentes avances se desvanecen en cuanto la econom铆a vuelve a crecer. De hecho, durante los 煤ltimos meses han continuado observ谩ndose nuevos y muy preocupantes r茅cords negativos tanto en lo que concierne a la concentraci贸n de di贸xido de carbono en la atm贸sfera, como en el registro de temperaturas nunca vistas en zonas como el c铆rculo polar 谩rtico. Incluso la reducci贸n de las emisiones de CO2 (de alrededor del 25%) registrada en las 谩reas que se han visto obligadas a interrumpir su actividad por la situaci贸n de emergencia sanitaria suponen un impacto m铆nimo en las concentraciones de CO2 en la atm贸sfera a escala global, donde lo determinante es lo acumulado en las d茅cadas previas. Adem谩s, la bajada de los precios de los combustibles f贸siles puede incluso fomentar una desviaci贸n respecto a los objetivos de moderaci贸n de las emisiones. No obstante, existe un convencimiento muy extendido, compartido adem谩s por una mayor铆a de gobiernos, compa帽铆as y tambi茅n con creciente apoyo en la sociedad civil, sobre la necesidad de buscar una recuperaci贸n verde a esta crisis. La pandemia es un tipo de amenaza global de consecuencias catastr贸ficas que comparte varios rasgos con el cambio clim谩tico. De hecho, la evidencia cient铆fica disponible se帽ala que existe un claro v铆nculo entre el deterioro clim谩tico y la destrucci贸n de ecosistemas naturales, y la emergencia de problemas de salud graves, incluyendo el riesgo de sufrir nuevas pandemias. El coste de no prevenir, de esperar a que la incertidumbre nos ofrezca su mejor cara, es una apuesta temeraria. A pesar de las tentaciones de olvidarse de la sostenibilidad por unos a帽os, la aceleraci贸n de la transici贸n energ茅tica es la mejor manera de conciliar la recuperaci贸n econ贸mica a corto plazo con el bienestar a medio y largo plazo. La Agencia Internacional de la Energ铆a, ha propuesto, con la colaboraci贸n del FMI, 30 medidas de pol铆tica energ茅tica para invertir hasta un bill贸n de d贸lares anuales en 2021-2023 en eficiencia, generaci贸n limpia, infraestructura energ茅tica y transporte. Su estimaci贸n apunta a que el crecimiento global ser铆a un 1,1% superior y las emisiones podr铆an reducirse en 4.500 millones de toneladas en 2023. Distintos trabajos acad茅micos recientes est谩n poniendo de manifiesto c贸mo la inversi贸n verde, materializada en 谩mbitos como las infraestructuras para la electrificaci贸n (redes, puntos de recarga, etc.), en capacidad de generaci贸n de energ铆a renovable, en mejora de la eficiencia energ茅tica y en investigaci贸n en tecnolog铆as limpias, entre otras, presenta un efecto multiplicador muy potente sobre el crecimiento del PIB y del empleo. En este sentido, nos encontramos ante la oportunidad de impulsar proyectos capaces de aunar la necesaria reactivaci贸n de la actividad y el empleo en el corto plazo, con transformaciones estructurales que contribuyan a fundamentar los pilares del crecimiento y el bienestar futuro. Por otro lado, muchas de las inversiones verdes conllevan modificaciones en las formas de producir y consumir que tambi茅n provocan efectos complementarios positivos, como una menor dependencia energ茅tica, menor generaci贸n de residuos o la reducci贸n del n煤mero de fallecimientos asociados a la contaminaci贸n atmosf茅rica. Desde un punto de vista estrat茅gico, pensando en la posici贸n de la Uni贸n Europea en el mundo, en tanto que actor econ贸mico, tecnol贸gico e industrial, estamos tambi茅n ante una oportunidad para reforzar la capacidad competitiva de nuestra oferta productiva, al potenciar sectores en los que Europa tiene una ventaja comparativa y una menor dependencia de inputs procedentes de otras potencias como China (cada vez m谩s predominantes en las cadenas globales de valor, a trav茅s de sus inputs intermedios). En el caso concreto de Espa帽a, las razones mencionadas son, incluso, m谩s oportunas: el impacto econ贸mico y la necesidad de acelerar la reasignaci贸n de recursos productivos tras la pandemia es todav铆a m谩s acuciante, como lo es su significativa dependencia energ茅tica o la necesidad de que la industria adquiera un compromiso m谩s ambicioso hacia su modernizaci贸n, combinando de forma decidida la transici贸n energ茅tica con la digitalizaci贸n y la robotizaci贸n. Desde el punto de vista del empleo, y sobre todo teniendo en cuenta el contexto de preocupante incremento del paro, las inversiones verdes son tambi茅n una oportunidad para la reasignaci贸n de trabajadores desde sectores con riesgo de obsolescencia tecnol贸gica y bajo perfil en t茅rminos de sostenibilidad hacia otras actividades m谩s alineadas con los vectores que se est谩n perfilando como nuevos nichos de actividad y empleo a escala global. En definitiva, no podemos negar que nuestra econom铆a se encuentra en una situaci贸n coyuntural comprometida, y con elementos estructurales derivados de nuestra estructura sectorial y tama帽o empresarial que nos colocan en una posici贸n vulnerable. Por otro lado, el margen de maniobra dom茅stico de los pr贸ximos a帽os estar谩 condicionado por el deterioro de las finanzas p煤blicas. Por ello, tiene especial importancia que, sobre todo en este contexto, los est铆mulos se asignen de forma eficiente hacia aquellos 谩mbitos de actividad con relevancia y visibilidad futura y capacidad de contribuir a robustecer nuestra posici贸n en t茅rminos tecnol贸gicos, de sostenibilidad y de resiliencia. Para esto, Espa帽a cuenta con capacidades propias, p煤blicas y privadas, y deber谩 trabajar durante los pr贸ximos meses para definir una propuesta de recuperaci贸n econ贸mica clara y ambiciosa, apoy谩ndose en el marco europeo que representa el Plan de Recuperaci贸n presentado por la Uni贸n Europea el 27 de mayo. La UE ha apostado de manera decidida por este enfoque, al colocar al Pacto Verde Europeo ( European Green Deal) como uno de sus ejes principales. Junto con el Marco Financiero Plurianual 2021-2027, la Comisi贸n propone un Fondo de Recuperaci贸n (Next Generation EU) por un importe de 750.000 millones de euros, que ser谩 financiado con la emisi贸n de deuda conjunta europea a medio y largo plazo. Se trata por tanto de un gran programa de inversi贸n coordinado a escala europea, que coloca la respuesta fiscal de la UE a la pandemia a la altura de la gravedad del choque econ贸mico que supone. Espa帽a debe aprovechar esta oportunidad.
Gonzalo Garc铆a
Gonzalo Garc铆a es director de Econom铆a de Afi.
Diego Vizca铆no
Diego Vizca铆no es socio del 谩rea de Econom铆a Aplicada de Afi.