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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la empresa

Noviembre de 2019
El 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad en el marco de una nueva agenda de desarrollo sostenible global. Para alcanzar estos objetivos es imprescindible la colaboración de todas las partes de la sociedad, en primer lugar, de los Gobiernos, pero sin duda también del sector privado y la sociedad civil y, en última instancia, de todas las personas que, con sus acciones, compras y decisiones, van guiando a los mercados, los Gobiernos y las empresas.

La Agenda 2030 queda materializada en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus 169 metas, así como en una declaración de intenciones que articula los principios de integración, universalidad, transformación y de alianza global en pos del desarrollo humano dentro de los límites biofísicos de la Tierra, que fueron acordados en 2015 dentro del ámbito de trabajo de Naciones Unidas.

Estos 17 objetivos, que dan continuidad a sus antecesores establecidos para 2015 -los Objetivos de Desarrollo del Milenio- buscan garantizar un desarrollo que satisfaga las necesidades de las generaciones actuales sin amenazar los recursos del futuro, logrando la igualdad entre las personas y la protección del planeta y asegurando el desarrollo de las generaciones futuras.

Objetivos de Desarrollo Sostenible
Fuente: Alto Comisionado para la Agenda 2030.

Para ello, los objetivos abarcan cinco áreas amplias (las «5P»): personas, prosperidad, planeta, paz y partenariado. El objetivo principal no es otro que mejorar la vida de las personas ahora y en el futuro. Compartido por una multiplicidad de agentes, no se trata ya de una agenda de lucha contra la pobreza y otros ámbitos tradicionalmente alejados de la esfera privada, sino que suponen una llamada a la acción coordinada entre Gobiernos, empresas y sociedad civil, para crear una vida digna y con oportunidades para todos.

En este entorno, cada país tiene la oportunidad de desarrollar su propia Agenda 2030, adaptándola a sus necesidades y priorizando aquellas metas y objetivos que considera relevantes dentro de este marco común. Pero como señalábamos antes, no se trata solo de una propuesta para las instituciones, sino que las empresas pueden y deben hacerla suya.

Los nexos entre los ODS y las compañías privadas son fuertes y de diversa índole: por un lado, no es posible llegar al cumplimiento de los Objetivos sin la colaboración del sector privado, elemento esencial del paradigma y sistema económico; por el otro, los ODS constituyen una ruta a seguir por las empresas, que podrán así identificar si su impacto social, económico y medioambiental y en qué medida aportan valor a la sociedad, mejorando sus metas y asegurando de este modo su viabilidad y sostenibilidad en el tiempo, además de fortalecer su reputación y RSC.

Al mismo tiempo, los ODS identifican necesidades globales que deben ser satisfechas convenientemente, en parte, por modelos de negocio que tendrán que evolucionar o inventarse. Atender esa «demanda desatendida», aparte de una obligación moral, es una oportunidad económica si se saben diseñar soluciones sostenibles.

En Afi estamos fuertemente comprometidos con los ODS que materializan la estrategia global de sostenibilidad. Con este propósito, contamos con una amplia gama de servicios en el ámbito de las finanzas sostenibles y somos parte del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, un llamamiento a las empresas y organizaciones a que alineen sus estrategias y operaciones con los ODS en el sector privado.

También somos Observador de los Green Bond Principles (GBP), el estándar de mercado sustancial en materia de emisión de bonos verdes, sociales y sostenibles a nivel mundial, y EcoVadis, una plataforma para la calificación de la sostenibilidad en cadenas de suministro globales, nos ha otorgado el silver recognition level, reconociendo la calidad de nuestro sistema de gestión de RSE.

Ahondando en las distintas actividades llevadas a cabo en el seno del grupo, nuestra Fundación Afi, fundación privada sin ánimo de lucro que gestiona la responsabilidad social corporativa de Afi, atiende especialmente la necesidad de inclusión financiera tanto desde su capacidad de incidir en la cultura financiera de entidades que nos solicitan colaboración, principalmente asociaciones, instituciones, escuelas y colegios, como mediante el desarrollo de una cooperación técnica que permitan el fortalecimiento institucional y la transferencia de conocimiento en países emergentes y en desarrollo. Buscamos, con ello, fomentar el conocimiento y habilidades financieras de amplios segmentos de población, así como ampliar el acceso a los servicios bancarios, financieros y de seguros para todos.

Afi Escuela de Finanzas también está comprometida con el desarrollo de las personas como motor del progreso económico y social. La escuela es un referente educativo en finanzas, economía y tecnología y utiliza esta experiencia para impulsar iniciativas que promuevan la educación financiera, mejoran las competencias en empleo, acceso igualitario a la formación superior y fomentan la igualdad de género, contribuyendo así a la consecución del ODS 4, 5 y 8. La concesión de becas normalmente está vinculada a la excelencia demostrada y esperada del alumnado, y va en función de la situación económica de quienes lo necesitan. Por otro lado, recientemente hemos incorporado en nuestra oferta formativa aquellos aspectos relacionados con la educación y la investigación en materia de finanzas sostenibles que tan necesarios son para alcanzar los objetivos marcados.

Finalmente, la labor que desarrollamos desde las áreas de consultoría contribuye en diversa medida a una amplia parte de la Agenda común. Cabe destacar, en primer lugar, nuestra labor destinada a mejorar la reglamentación y acción de los mercados financieros con una amplia tipología de clientes bancarios, inversores y entidades de seguro, además de incidir en una adecuada definición de políticas fiscales mediante nuestro apoyo a las instituciones, tanto nacionales como internacionales. Por otro lado, hemos desarrollado proyectos importantes de apoyo a la movilidad sostenible en este país, a la implantación de energías renovables y la definición de propuestas favorecedoras de una economía circular. Algunos clientes han entendido que las infraestructuras y la tecnología que desarrollan pueden ser la piedra angular del desarrollo sostenible y estimar la demanda potencial de ese tipo de proyectos puede ser de gran utilidad. Finalmente, debemos resaltar nuestro compromiso con las finanzas y la inversión sostenible y de impacto, aquella que llega para apoyar nuevos negocios rentables, que a la vez generar un impacto positivo y medible en la sociedad o el medio ambiente.

En conclusión, la crisis climática y la escasez de los recursos naturales, los conflictos y las guerras, epidemias e injusticias copan a diario los medios de comunicación, dejando patente la necesidad de políticas e inversiones globles para mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población mundial y proteger el medio ambiente. Los cambios y las crisis sociales, económicas y ambientales han causado revoluciones y cambios de paradigma a lo largo de la historia. De la misma manera, estos temas representan hoy los desafíos a los que tiene que enfrentarse la comunidad internacional, de manera coordinada e involucrando a todos los niveles e instancias de la sociedad. Para ello, 193 naciones se han sumado y comprometido con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Cualquier avance en este ámbito demanda la participación activa del sector privado, así como profundos conocimientos multidisciplinares. Por nuestra parte, estamos comprometidos con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, desde nuestra acción de RSC, hasta los servicios que ofrecemos para asesorar a nuestros clientes: una amplia gama de actividades en el ámbito de las finanzas sostenibles, que abarcan desde la educación a todos los niveles, el asesoramiento en emisiones sostenibles, hasta la elaboración de información no financiera, la inversión socialmente responsable (ISR), o el desarrollo de instrumentos financieros y proyectos con impacto sostenible.

Silvia Meiattini es responsable de Comunicación de Afi.
Ricardo Pedraz es consultor del área de Finanzas Públicas de Afi.