Paseo global

75 a帽os de Bretton Woods

Raro es el d铆a que no emerge alguna se帽al de retroceso
en aquellas pretensiones de cooperaci贸n internacional.

Emilio Ontiveros

Est谩n cercanos aquellos d铆as de julio de hace 75 a帽os durante los que se alumbr贸 el sistema de cooperaci贸n econ贸mica y financiera internacional. En aquel emplazamiento tur铆stico de Bretton Woods nacieron acuerdos e instituciones multilaterales que ser铆an cruciales en la consecuci贸n de la expansi贸n de los intercambios internacionales y en el empuje al crecimiento econ贸mico mundial. La cooperaci贸n internacional era el elemento esencial que presidi贸 su convocatoria, la necesidad de garantizar un sistema multilateral de cooperaci贸n para la paz que sobrevendr铆a. Eran reglas necesarias, reducci贸n de incertidumbre y capacidad de las empresas para tomar decisiones, para que las econom铆as pudieran garantizar la prosperidad ausente durante los a帽os de la Segunda Guerra Mundial y el largo periodo de la Gran Depresi贸n que la precedi贸.

Las d茅cadas que siguieron a esos acuerdos registraron un aumento del comercio y del crecimiento econ贸mico que lleg贸 a un n煤mero creciente de pa铆ses, a medida que la apertura se asum铆a como condici贸n necesaria para el desarrollo. El final de la 芦Guerra fr铆a禄 aceler贸 de forma notable ese proceso. Adem谩s de la incorporaci贸n de nuevos pa铆ses a la escena internacional, descendieron de forma significativa los costes del transporte de mercanc铆as al tiempo que las tecnolog铆as de la informaci贸n y de la comunicaci贸n favorec铆an la conectividad de las econom铆as y, no menos relevante, la distribuci贸n de los procesos de producci贸n de las empresas multinacionales entre un n煤mero creciente de pa铆ses, atendiendo a sus ventajas relativas.

Ahora esas ventajas del multilateralismo est谩n seriamente cuestionadas. Pocos motivos tenemos hoy para la celebraci贸n, a no ser que se aproveche ese aniversario para mentalizarnos de los peligros de la deriva introspectiva en la que estamos inmersos. Raro es el d铆a que no emerge alguna se帽al de retroceso en aquellas pretensiones de cooperaci贸n internacional. La guerra comercial y tecnol贸gica hoy abierta, fundamentalmente entre EE.UU. y China, es la s铆ntesis de la involuci贸n en marcha. Pero esa refriega coincide con la visualizaci贸n de tendencias de naturaleza estructural que impiden deducir si la contracci贸n del comercio es solo la consecuencia del deterioro geopol铆tico.

El volumen de comercio sigue descendiendo desde su brusca interrupci贸n durante la crisis de 2008. A pesar de que las econom铆as crecen, aquel lo hace a un ritmo inferior. La raz贸n de esa aton铆a de los intercambios no es 煤nicamente el proteccionismo emergente, sino tambi茅n la debilidad en la demanda de aquellos bienes que tradicionalmente han sido en mayor medida objeto de comercio, como son los bienes duraderos y de inversi贸n. Quiz谩s de forma m谩s permanente es el arraigo de las mencionadas cadenas de producci贸n trasfronterizas, la fragmentaci贸n de la producci贸n en diferentes fases distribuidas en pa铆ses distintos. A ello hacen referencia varios de los art铆culos del 煤ltimo n煤mero de la revista del FMI, Finance and Development.

M谩s de las dos terceras partes del comercio internacional actual tiene lugar en el seno de esas cadenas de valor, frente al 60% en 2001, afirma David Dollar en su art铆culo, 芦Invisible Links禄. Uno de los casos m谩s ilustrativos es el sector del autom贸vil, donde los 15.000 componentes que conforman un coche moderno son frecuentemente producidos por empresas distintas en localizaciones diferentes, en uno de los tres grandes hubs que ese sector tiene en el mundo: Am茅rica del Norte, Europa y el este de Asia. Esa transformaci贸n est谩 insuficientemente reflejada en las estad铆sticas de comercio internacional, lo que no ha impedido que se hayan deducido conclusiones pol铆ticas err贸neas que han dado pie a la emergencia de las tensiones proteccionistas que estamos sufriendo. En la administraci贸n estadounidense sigue demoniz谩ndose el d茅ficit comercial, desde luego el que de forma bilateral se mantiene con China. Las estad铆sticas de comercio internacional miden el valor bruto, no el valor a帽adido en tramo de la cadena de valor. Tampoco capturan las estad铆sticas oficiales la creciente importancia que tienen los servicios contenidos en las manufacturas, desde la computaci贸n a la log铆stica o el marketing.

David Dollar pone como ejemplo relevante el caso de los tel茅fonos inteligentes que exporta China. Cuando se venden a EE.UU., las estad铆sticas oficiales registran su valor total como una importaci贸n proveniente de China. Pero de la investigaci贸n de las cadenas de valor que llevan a cabo la Organizaci贸n Mundial del Comercio y el Banco Mundial puede deducirse que ser铆a m谩s apropiado afirmar que EE.UU. importa de China diferentes tipos de valor a帽adido provenientes de diferentes socios, incluidos el ensamblaje intensivo en trabajo que se hace en China o las m谩s sofisticadas manufacturas de Corea del Sur.

Son precisiones significativas. Desde luego, para valorar las justificaciones de la guerra abierta. Pero quiz谩s mas relevante, para hacer lo propio con lo que pueden ser sus efectos a medio plazo.

Emilio Ontiveros es presidente de Afi y catedr谩tico em茅rito de la UAM