30 a帽os de transformaci贸n en medios de pago

Octubre de 2018
El mundo de los medios de pago ha sido referente en innovaci贸n tecnol贸gica en el conjunto del sector financiero. Las 煤ltimas tres d茅cadas son un claro reflejo de los cambios a los que se ha visto sometida la forma en que pagamos en Espa帽a. No obstante, la gradual sustituci贸n del uso del efectivo por medios de pago electr贸nicos alternativos sigue siendo una asignatura pendiente en Espa帽a.

Pagar es un gesto que todos y todas realizamos de forma cotidiana. Para su realizaci贸n existen hoy multitud de soluciones a nuestra disposici贸n, muchas de ellas inexistentes en 1987. No en vano, el negocio de los medios de pago es, ha sido y con toda probabilidad seguir谩 siendo, el vertical de los servicios financieros con mayor intensidad innovadora, en una industria -la financiera- innovadora por naturaleza.

A pesar de ello, en Espa帽a seguimos realizando un uso muy intenso del efectivo para efectuar pagos cotidianos, m谩s a煤n teniendo en cuenta el elevado nivel de bancarizaci贸n, el equipamiento pr谩cticamente universal de la poblaci贸n con medios de pago alternativos al efectivo (pagos desde cuenta, tarjetas de pago, etc.) y una extensa red de disposici贸n (cajeros autom谩ticos y terminales de punto de venta).

Culminar con 茅xito cualquier transacci贸n econ贸mica pasa porque la poblaci贸n disponga de, y los proveedores de bienes y servicios acepten, medios de pago universales, confiables y exentos de fricciones en su uso, para lo cual es imprescindible contar con sistemas de pago. El Banco de Pagos Internacionales de Basilea (BPI), los define como 芦el conjunto de instrumentos, procedimientos y reglas para la transferencia de fondos entre los participantes en el mismo禄.

La inserci贸n de Espa帽a en la Zona 脷nica de Pagos en Euros (SEPA, por sus siglas en ingl茅s) ha intensificado tanto la presi贸n regulatoria como innovadora en el 谩mbito de los pagos, abriendo el mercado a nuevos agentes e intensificando asimismo la competencia, especialmente tras la aprobaci贸n a finales de 2015 de la renovada Directiva de Servicios de Pago (en adelante, PSD2), que deb铆a haber estado traspuesta en nuestro ordenamiento jur铆dico en enero de 2018.

C贸mo pagamos en Espa帽a: 1987-2017

Espa帽a se encuentra en fase temprana de transici贸n hacia una sociedad libre de efectivo, ya que su uso sigue estando muy extendido. M谩s bien, la dependencia del efectivo sigue siendo muy grande en Espa帽a.

A pesar de ello, otros medios de pago sustentados en papel como el cheque o los efectos comerciales est谩n reduciendo su presencia a un ritmo acelerado. De representar una de cada cuatro transacciones de pago de bajo valor por medios distintos al efectivo en 1990, hoy los cheques bancarios apenas representa el 1%. Por su parte, las transferencias bancarias han sido el canal que m谩s ha crecido en los 煤ltimos treinta a帽os en cuanto a transaccionalidad de valor (hoy concentran cerca del 60% del valor de las transacciones de pago, mientras que apenas alcanzaban el 9% en 1990). Medido por volumen de operaciones, son las tarjetas de pago las que de forma indiscutible est谩n concentrando la transaccionalidad (64% en 2016 vs 8% en 1990).

A pesar de este importante avance en el uso de las tarjetas de pago, fue apenas en marzo de 2016 cuando en Espa帽a se registr贸 el hito hist贸rico de que estas movilizaran m谩s recursos en su funci贸n de medio de pago en TPV que como medio de retiro de efectivo en cajeros autom谩ticos. Si bien es un hecho muy relevante, se ha alcanzado en Espa帽a muchos a帽os despu茅s y a un ritmo mucho m谩s t铆mido que otros pa铆ses europeos de nuestro entorno.

El reto de la nueva Directiva europea de Servicios de Pago y los nuevos agentes

La piedra angular del futuro inminente de los pagos minoristas en Espa帽a es la PSD2[1], que busca dinamizar y mejorar el a煤n fragmentado mercado europeo de pagos mediante un conjunto de medidas, entre las que destacan:

  • La mejora de la protecci贸n de los consumidores frente al fraude, abusos e incidentes en los pagos mediante requerimientos de seguridad m谩s rigurosos, como la autenticaci贸n obligatoria en pago online.
  • La promoci贸n de la competencia, presentando como elemento fundamental el mandato del Access to the Account (XS2A), esto es, el otorgamiento de permiso a los PSP terceros (TPP, Third Party Payment Service Providers) de acceso a las cuentas de pago de los clientes de una entidad de cr茅dito encargada de su mantenimiento -a trav茅s de API (Application Programming Interface)- previa autorizaci贸n del titular de la cuenta. Los servicios que podr谩n prestar estos TPP son:
    • Servicios de comprobaci贸n de existencia de fondos;
    • Servicios de Iniciaci贸n de Pago (SIP), en los que un TPP puede iniciar pagos instruyendo a la entidad de cr茅dito que aloja la cuenta que env铆e el pago desde la cuenta del usuario, debiendo ser el pago procesado con el mismo nivel de servicio que el usuario recibir铆a si hubiera iniciado el pago directamente; y
    • Servicios de Informaci贸n de Cuenta (SIC), en los que un TPP puede acceder a la informaci贸n de la cuenta del usuario, informaci贸n que la entidad de cr茅dito que aloja la cuenta debe facilitar, quedando pendiente de reglamentaci贸n el detalle espec铆fico de qu茅 informaci贸n deber谩 ser facilitada.

Las entidades de cr茅dito est谩n prepar谩ndose para permitir el acceso a cuentas a TPP -desarrolladores, start upsy otros agentes autorizados del ecosistema- a trav茅s de API sustentadas en est谩ndares de Open banking.

C贸mo pagaremos en 2030

Si los 煤ltimos 30 a帽os hemos incorporado la domiciliaci贸n, la transferencia y el pago con tarjeta en nuestro d铆a a d铆a, en detrimento del cheque, los efectos comerciales y en menor medida, del efectivo -cuyo uso no para de crecer- es dif铆cil prever c贸mo pagaremos en los pr贸ximos 10 a帽os, teniendo en cuenta la velocidad a la que se est谩n sucediendo las innovaciones, tanto regulatorias como de oferta, que ampl铆an d铆a a d铆a las opciones que tenemos a disposici贸n.

Probablemente la tarjeta de d茅bito pierda valor en la medida en que podremos pagar en comercios directamente desde nuestra cuenta bancaria con pagos inmediatos. La tarjeta de cr茅dito (f铆sica o virtualizada) por su funcionalidad de financiaci贸n al consumo, seguir谩 existiendo hasta el momento en que pueda ser sustituida por otra soluci贸n tan disruptiva como en su d铆a lo fue el pl谩stico y las reglas de intercambio y adquirencia que subyacen.

Y todo ello, sin haber hecho siquiera menci贸n al presente y futuro del e-cash (digitalizaci贸n de monedas y billetes, como ya est谩 explorando el Banco Central de Suecia, y otros bancos centrales), las criptomonedas, los avances en autenticaci贸n biom茅trica que eliminar谩n las fricciones de muchos de los procesos de identificaci贸n y autenticaci贸n hoy m谩s habituales (contrase帽as, c贸digos de verificaci贸n, etc.), el big data y la inteligencia artificial que contribuir谩n a predecir comportamientos de pago, o la Internet de las Cosas y la generaci贸n de vol煤menes ingentes de pagos aut贸nomos sin necesidad de ordenarlos de forma consciente.

Todas estas soluciones, no obstante, tendr谩n que ser mucho mejores -confiables, c贸modas, aceptadas- que el efectivo, para garantizar su adopci贸n y uso universal.


[1] Por la que se modifican las Directivas 2002/65/CE, 2009/110/ CE y 2013/36/UE y el Reglamento (UE) 1093/2010 y se deroga la Directiva 2007/64/CE.


Ver贸nica L贸pez es consultora del 谩rea de Econom铆a Aplicada de Afi.