Estrategia global

Mirando al 2018

El año 2018 será un año crucial para las empresas, que se enfrentan a numerosas fuentes de incertidumbre económica, política y tecnológica.

Mauro F. Guillén

Durante el año 2018 las empresas se enfrentan a numerosas fuentes de incertidumbre económica, política y tecnológica.

El principal interrogante económico se refiere al efecto de los cambios tributarios y monetarios en la todavía mayor economía del mundo. Resulta difícil anticipar el efecto neto de una subida escalonada de tipos de interés al mismo tiempo que se produce una rebaja considerable de los tipos del impuesto de sociedades en Estados Unidos, y también una leve rebaja en los del impuesto sobre la renta. La economía norteamericana continúa ejerciendo de locomotora mundial, aunque lo que ocurre en China y el resto de los países emergentes cada vez tiene una mayor relevancia. Si continúa la expansión económica en Estados Unidos podemos respirar más tranquilos en cuanto a la evolución de las economías europeas y asiáticas, en tanto en cuanto crecen gracias a las exportaciones. Además, el dólar puede verse reforzado, contribuyendo a un mayor poder adquisitivo.

Las incertidumbres políticas se centran sobre todo en los posibles golpes de timón de la política comercial de Estados Unidos, en particular en lo referente al Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, y los interrogantes sobre la negociación del Brexit. El posible desmantelamiento del acuerdo con México y Canadá crearía gran incertidumbre y podría causar que muchas inversiones directas y de cartera sufrieran una desvalorización considerable. Además, Estados Unidos tiene acuerdos de libre comercio bilaterales con otros países iberoamericanos y asiáticos, que también podrían renegociarse.

Brexit es evidentemente la gran incógnita de 2018. No se trata solamente del aspecto comercial sino también del tratamiento de los ciudadanos europeos residentes en el Reino Unido y viceversa. La empresa española se juega mucho, tanto en relación con las exportaciones como de presencia en el Reino Unido en términos de inversiones directas, especialmente en los sectores de infraestructuras, energético y financiero. Un acuerdo de salida favorable a España tendría que contemplar una fluidez de los flujos comerciales y una estabilidad en el marco regulatorio.

Desde un punto de vista electoral, la gran incertidumbre para las empresas españolas se refiere a Iberoamérica, donde se celebrarán consultas presidenciales o legislativas en Costa Rica, El Salvador, Colombia, Paraguay, México, Brasil, Perú y Venezuela. Si se producen cambios importantes podría haber repercusiones para las empresas españolas y sus inversiones en la región.

Por último, cabe esperar cambios en el terreno de la tecnología. No es probable que se produzcan grandes hitos, pero sí que se verifiquen nuevas adquisiciones o fusiones entre empresas tecnológicas o que cambie el marco regulatorio. Por ejemplo, durante 2018 se materializarán los efectos de la anulación de la neutralidad en la red por parte de Estados Unidos, lo que podría tener efectos globales sobre la competencia. Las empresas tecnológicas chinas continuarán creciendo y quizás realicen operaciones corporativas en Europa y Estados Unidos.

Se trata, por tanto, de un año crucial por muchos motivos. En 2018 se cumplirán diez años desde el estallido de la crisis financiera global, coincidiendo con nuevas señales que apuntan a que se vienen produciendo nuevas burbujas financieras. Hay que abrocharse el cinturón ante un año que puede estar lleno de sorpresas.

Mauro F. Guillén es director del Lauder Institute y catedrático de Dirección Internacional de la Empresa en la Wharton School, así como miembro del Consejo Académico de Afi Escuela de Finanzas